Mi casita del centro tiene un balcón que da a la calle. En ese balcón, tengo plantitas, sembré en macetas Gerberas, Clavelillos, Chisme, Noche Buena, Crisantemo, Tulipanes, Julieta, entre otras... Cuando estoy en él, veo las casas de mis vecinos, veo al señor que vende trolelotes, veo cómo pasa cada persona, algunos caminan alegremente, otros caminan con un gran pesar.
Mi casita del centro, está rodeada de casas, esas casas tienen árboles. En esos árboles hay palomas, tordos, ardillas, carpinteros, colibríes y, a veces, hay hasta cotorros !!!! Amo despertarme con el canto de los pájaros, amo ver al pájaro carpintero en los árboles, amo al colibrí que está en las flores, amo ver a la ardilla cómo se come los mangos del árbol que dan a mi patio y amo ver a mis perritas desesperadas ladrándole.
Mi casita del centro es pequeña, pero la rodea la grandeza de la naturaleza que nos proporciona la ciudad.
He ido a otras casitas, algunas no son del centro, pero no se puede escuchar cantar a los pájaros, es raro ver alguna ardilla y mucho menos se puede ver un cotorro. Me pongo a pensar... ¿Cómo puede la gente ser feliz sin escuchar el canto de las aves?, ¿Cómo pueden vivir sin ver cómo sus mascotas corretean a las ardillas?, ¿Alguna vez una paloma se posó en la ventana de su cuarto y les cantó?
Hay cosas muy simples que nos hacen felices, que nos alegran el alma, nos llenan el espíritu. Yo no puedo salir de mi casa sin antes un beso de la Missy... Y esto me lleva a una última pregunta...
¿Es que estoy dejando de ser insensible e indiferente a lo que me rodea?