Tengo ganas de escribir.
Tengo ganas de vivir y morir.
Tengo ganas de comer y beber.
Tengo ganas de tantas cosas, pero en este momento solo puedo escribir y escojo hacerlo.
Me preguntan qué pienso, yo pienso lo que escribo.
Las palabras fluyen, no me detengo a pensar. Unas pueden ser coherentes, otras no tanto, algunas me pueden enorgullecer, otras me pueden hacer quedar en solfa.
Sin embargo, todas son ciertas, mi escribir no es tartufo, lo que expreso es lo mismo que guarda mi seno.
Al final del día, solo escribo para mí.
Dios es detallista
Hace 16 años
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